Arthur Clarke: la mente superior domina la mente inferior.
Por Fernando Bonsembiante
Año 2001, una computadora conoce un secreto que la lleva
al asesinato. 1975, la red telefónica se vuelve en contra
de sus creadores. Bienvenidos al mundo de Arthur C.
Clarke.
Un experto en radares se convierte en uno de los autores
de ciencia ficción más conocidos del mundo, gracias a la
película de ciencia ficción que reinventó, en los años
60, los efectos especiales: '2001, una odisea espacial'.
A pesar de ser uno de los más 'hard' que existen, el
motivo de su fama se debe a una temática totalmente
metafísica: la trascendencia del hombre y su conversión
en un ser superior, al mejor estilo del filósofo francés
Teilhard de Chardin.
Inventando el futuro
Arthur C. Clarke (Inglaterra, 1917 - ) es, como dijimos
en la nota anterior sobre Asimov, un representante de la
corriete más científica de la ciencia ficción. Todos
recordarán la película 2001, con guión de Clarke,
nominado para el Oscar. Fue luego novelizada por él
mismo, la novela se basó en la película y no al revés
como muchos piensan. En 2001 Clarke presenta a HAL 9000,
probablemente la computadora más conocida de la ciencia
ficción. Pocos saben que Clarke es un verdadero experto
en computación, a pesar de que su especialización son las
comunicaciones radiales. Al mismo tiempo que trabajaba
con radares para la Royal Air Force inventó los satélites
de comunicaciones, en 1945, doce años antes de que el
primer Sputnik empezara a enviar señales, y tuvo el mal
criterio de pensar que su idea no sería comercializada
durante el curso de su vida. Por lo tanto, no la patentó.
Si lo hubiese hecho, ahora sería increíblemente rico,
aunque, como dice su amigo Isaac Asimov, igualmente se
las arregló para ser increíblemente rico. Además de eso
se dedicó a la astronomía amateur, al buceo, al tenis de
mesa, y a la computación. Y como si eso fuera poco tiene
títulos en física y matemáticas, ademas de varios honoris
causa en literatura y ciencia. Ahora vive en la
paradisíaca isla de Sri Lanka (ex Ceylan), desde finales
de los años 50.
La computadora asesina
El cine de ciencia ficción, especialmente el clase B,
está lleno de computadoras que asesinan. Pero pocas de
ellas tienen los motivos de la computadora de '2001, una
odisea espacial', HAL 9000. HAL es el cerebro de la nave
espacial 'Discovery'. Esta fue enviada a Saturno a una
misión científica. Habla, juega al ajedrez, maneja la
nave, controla las comunicaciones, entretiene a los
tripulantes, y hasta canta. Su propia complejidad la
lleva a conductas neuróticas típicamente humanas que
eventualmente la llevan a asesinar a sus compañeros de
viaje.
HAL son las iniciales de Heuristic Algorithmic Logic y,
aunque su autor lo niegue, las tres letras anteriores a
las I, B y M. Ya el uso de la palabra heurística nos
muestra que Clarke estaba al tanto de lo último en
inteligencia artificial del año en que la escribió, 1968.
HAL es, a diferencia de Multivac, posterior al
transistor: 'Luego, en los años 60, habían sido
perfeccionados sólidos ingenios microelectrónicos. Con su
advenimiento, resultaba claro que inteligencias
artificiales cuando menos tan poderosas como la del
Hombre, no necesitaban ser mayores que mesas de
despacho... en el caso de que se supiera cómo
construirlas'. Es muy interesante el mecanismo que Clarke
imagina para el desarrollo de estas inteligencias
artificiales. Los expertos en inteligencia artificial
Minsky y Good (ambos reales) descubren (en los años 80 de
la ficción) la forma de generar automáticamente redes
neurales auto-replicantes, y con eso construir cerebros
'mediante un proceso asombrosamente análogo al desarrollo
de un cerebro humano'. Lo que ahora llamaríamos
'algoritmos genéticos' y 'evolución del software',
concepto novedoso incluso ahora, que recien se empieza a
utilizar. Con ese método la inteligencia artificial se
'evoluciona', más que construirse, por lo cual, como dice
la novela 'En cualquier caso dado, jamás se sabrían los
detalles precisos [de esa evolución] y, hasta si lo
fueran, serían millones de veces demasiado complejos para
la comprensión humana.'
Internet, modelo años 70
En 1975, Clarke escribía 'Regreso a Titán'. En esa época
nacía Internet de la mano de los militares
norteamericanos, y Clarke poco podía saber sobre su
estructura real. Pero el concepto estaba su mente.
Como siempre, describe sus inventos con el detalle de
quien escribe un folleto de ventas: 'Esto era, desde
luego, un milagro jamás soñado por ningún poeta, una
cajita mágica abierta a todos los mares, a todas las
tierras. A través de esta ventana podía verse todo lo que
el hombre había descubierto sobre el universo y todas las
obras de arte salvadas de los estragos del Tiempo. Todas
las bibliotecas y museos que jamás hubiesen existido
podían canalizarse hasta esta pantalla y los millones de
pantallas semejantes distribuidas sobre la faz de la
Tierra.' Los datos estaban guardados por triplicado en
cavernas separadas. Internet, pero con la idea de
centralización de la información de los años 70
(mainframes) en lugar de la distribución de la
información de los 90 (redes de PC), método mucho más
seguro que cualquier caverna. En el mismo libro presenta
(también como si quisiera vendérnoslo), el 'Minisec',
algo que ahora llamaríamos Palmtop, pero con la potencia
que esperaríamos para ese año, el 2276. Lamentablemente,
en el año 1997 ya no nos sorprenden las mismas cosas que
en 1975, y la novela pierde totalmente su atractivo sin
esas invenciones, algo terrible para la literatura.
Mentes planetarias
'A las 01,50, hora de Greenwich, del 1 de diciembre de
1975, los teléfonos de todo el mundo emprezaron a sonar.'
Así empieza el cuento 'Marque F de Frankestein', donde
Clarke nos cuenta lo que pasó el día en que las centrales
telefónicas de todo el mundo se interconectaron por
satélite. Pero Clarke lo escribe en 1963, por supuesto,
antes de que pasara en la realidad. Por suerte la
realidad no imitó a la ficción. En el cuento, la
complejidad de la red telefónica, sumada a todas las
computadoras, ahora con posibilidad de interconexión
mundial (volvemos al concepto de Internet antes incluso
de los primeros experimentos de Arpanet), causa que ese
monstruoso conjunto de computadoras y switches
telefónicos tomen conciencia y decidan (como no podía ser
de otra forma) acabar con la humanidad.
Otro cuento similar, también con la idea de la 'mente
planetaria' tan usada por Clarke, es 'Cruzada', de 1966.
En éste, la conciencia es lograda por un planeta entero.
El planeta está alejado de todas las galaxias, sin
energía solar en absoluto, y por lo tanto super-frío.
Tiene océanos de helio que a esas temperaturas es super
conductor, por lo tanto las corrientes eléctricas pueden
existir casi sin consumo de energía. 'Era el paraíso para
una computadora. Ningún mundo podía haber sido más hostil
para la vida, ni más hospitalario para la inteligencia.'
Por supuesto que el planeta toma consciencia, y después
de descubrir la existencia de inteligencias no mecánicas
(como nosotros), decide, (ya se imaginarán) destruirlas.
Esta, en vez de ser una red como en el caso anterior, es
una super-computadora global gigantesca, nacida
naturalmente.
Es extraño encontrar que Clarke vea a las computadoras
que tanto ama como tan peligrosas, probablemente sea por
considerarlas superiores a nosotros mismos. Estan muy
lejos de las computadoras domesticadas por las tres leyes
de Asimov. Al haber trabajado tanto para el Imperio
Británico y al conocer sus métodos, seguramente estaba
convencido de la inevitabilidad de la ley de 'el pez
grande se come al pez chico'.
recomendaciones:
Clarke es más interesante para leer en sus obras más
metafísicas que en sus obras técnicas. Libros como 'Cita
con Rama' o 'Fuentes del paraíso' son un catálogo de
maravillas tecnológicas más que historias con personajes
interesantes y trabajados. Novelas como 'El fin de la
infancia' o 'La ciudad y las estrellas' son mucho
mejores, con especulaciones sobre el destino de la raza
humana en el plan del universo. Tampoco se puede dejar de
leer '2001, una odisea espacial', un clásico donde
volvemos a encontrar ese 'plan cósmico' que obsesiona
tanto a Clarke, a pesar de que se diga ateo.
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