El capuchón encarnado




Featuring:

Mamá de Caperucita Roja/Abuela de Caperucita Roja: Ana Naon
Caperucita Roja: Sonia Rolón
Locutor/Leñador: Jorge Formento
Relator/Lugareño: Guillermo Stronatti
Pedro: Gabriel Rolón
Perrot/Hansel: Jorge Dorio
El Lobo: Alejandro Dolina



[Mamá de Caperucita Roja]
Ay, por fin apareces. ¿Crees que éstas son horas de llegar?
[Caperucita Roja]
Hace rato que no tienes derecho a preguntarme eso.
[Mamá de Caperucita Roja]
Ah, ¿no? ¿Es que ya he dejado de ser tu madre?
[Caperucita Roja]
Mamá, no tengo ganas de soportar este tipo de escenas.
[Mamá de Caperucita Roja]
Claro, tal vez prefieres otra clase de escenas.
[Caperucita Roja]
¿De qué hablas? Di lo que tengas que decir.
[Mamá de Caperucita Roja]
No hace falta. Todos en el pueblo lo dicen por mi.
[Caperucita Roja]
Madre, soy dueña de mi vida.
[Mamá de Caperucita Roja]
Si, eres dueña de tu vida, y también eres una... una cualquiera.
[Caperucita Roja]
¿Si? Pues esta cualquiera es la que trae el dinero a casa.
[Mamá de Caperucita Roja]
Está bien. No sigamos con esto. ¿Sabes lo de la abuela?
[Caperucita Roja]
¿Que sucede? ¿Ha muerto por fin?
[Mamá de Caperucita Roja]
¡No seas cruel! Está enferma. Es necesario llevarle medicamentos y comida. Bien sabes que yo no puedo ir hasta su casa.
[Caperucita Roja]
Oh, no madre, no iré. Esa zona es espantosa. Ese bosque es siniestro.
[Mamá de Caperucita Roja]
Debes ir hija mía.
[Caperucita Roja]
Está bien, iré. Pero será la última vez.
[Mamá de Caperucita Roja]
Aquí está la canasta.
[Caperucita Roja]
¿Y qué contiene?
[Mamá de Caperucita Roja]
Bueno, la canasta contiene...
[Locutor]
Dos paquetes de café "La Ramerita", en fin, como su imagen.
[Mamá de Caperucita Roja]
Y además...
[Locutor]
Un tubo de crema dental "Talión". "Talión" limpia sus dientes uno por uno.
[Mamá de Caperucita Roja]
Pero eso no es todo. También he puesto...
[Locutor]
Una lata de garbanzos "El Pampero". "El Pampero", para saborearlos mientras uno es soltero.
[Mamá de Caperucita Roja]
Tu conoces hija el problema de tu abuela. Por eso es que le mando...
[Locutor]
Una caja de supositorios "Angulo". Unicos con sabor a chocolate.
[Caperucita Roja]
Oh, está bien, mamá, está bien. Dame la canasta. La llevaré.
[Mamá de Caperucita Roja]
Algo más. Ten cuidado con el lobo, Caperucita.
[Relator]
"La Venganza Será Terrible" en su espacio de radiocine presenta: "El capuchón encarnado". Ranelagh. 1967. Es esta una región inhóspita y sombría. La pobla- ción de campesinos y leñadores vive sumida en el terror. El bosque cercano es un refugio de peligrosos malhechores, horrorosas criaturas, sombras tenebrosas, monstruos insospechados, y lo peor, el bosque es la morada de... El Lobo. Aque- lla noche, en la posada "Misiones", un grupo de lugareños se embrutecía bebien- do licor. {Sonido de murmullo}
[Lugareño]
¿Que tal, Perrot? ¿Que estás haciendo?
[Perrot]
Ya lo ves. Embruteciéndome con licor.
[Pedro]
Bueno amigos, beban rápido. Esta es la última vuelta. Voy a cerrar temprano es- ta noche. Dicen que el lobo anda por aquí.
[Perrot]
Oh, el lobo, el lobo. Parecen un montón de gallinas. No sé que temen de ese es- pantajo.
[Lugareño]
Yo temo que me coma.
[Pedro]
En el último mes se ha comido tres clientes.
[Perrot]
Ah, pues me gustaría enfrentarme con él. En un par de minutos le enseñaría a traerme el diario y mover la cola.
[Pedro]
Cuidado amigos, cuidado. Viene el lobo.
[Perrot]
No será otra de tus bromas, Pedro.
[Pedro]
Lo juro por mis ovejas, esta vez es verdad.
[Cantan los lugareños]

Lobo
Lobo
Guarda que viene el lobo
Y habrá de saberse que es feroz
Y muy astuto y acostumbra a devorar
A los demás
Lobo
Lobo
Nos va comer el lobo
Y ahora rajen todos porque viene
Viene
Ya

{Sonido de puerta que se abre}
[El Lobo]
Buenas noches, cantinero. Sírvame un whisky.
[Perrot]
Hey, usted, amigo. Que ojos tan grandes tiene.
[El Lobo]
Si, para verlo mejor.
[Perrot]
Mmmh, y que manos tan grandes tiene. Hey, a usted le hablo. ¿Que no me oye? Sin embargo tiene unas orejas muy grandes.
[El Lobo]
Oiga, amigo, no quiero peleas. Solo he venido a beber mi whisky. Déjeme en paz.
[Perrot]
Me parece que usted tiene miedo, amigo. Y su miedo es tan grande como su nariz. Me pregunto para qué tendrá una nariz tan grande.
[El Lobo]
Pues para olerlo mejor. Y no me gusta lo que huelo.
[Perrot]
Oh, ¿así que no le gusta? ¡Pues mejor haría en cerrar su bocaza! A propósito, ¡qué bocaza tan grande tiene usted! {Sonido de risas de los clientes de la posada}
[Perrot riéndose]
Me pregunto para qué tendrá una boca tan grande. {Sonido de risas de los clientes de la posada}
[El Lobo]
Pues para comérmelo mejor, ¡imbécil! {Sonido del Lobo comiéndose a Perrot}
[Pedro]
Oh, Dios, se lo está comiendo entero.
[El Lobo]
¿Es que alguno de ustedes quiere servirme como postre?
[Pedro]
Oh, no, señor Lobo. Ya le traigo su whisky.
[El Lobo]
Suspenda el whisky, amigo. Traigame mejor algún digestivo. Este borracho me ha caído mal.
[Locutor]
¿Digestiones lentas? ¿Acidés estomacal? Sal de frutas "Beeerrp", y buen prove- cho.
[El Lobo]
Sabe, amigo, ya estoy harto. Cada día debo comerme cuatro o cinco de estos su- jetos. Mi estómago está hecho cisco. Y mi corazón también. Oiga cantinero, ¿nunca le conté lo que me pasó con una novia?
[Pedro]
Me gustaría saber de qué se trata.
[El Lobo]
Ya lo sabe, son esa clase de chicas que le ponen a uno apodos infamantes, que le presentan a sus familiares y dejan que uno las manosee un poco en los zagua- nes.
[Pedro]
Bueno, bien, bien, pero hábleme de su novia.
[El Lobo]
Ahh, Virginia. Era una verdadera loba. Nunca volveré a tener una mujer como e- lla. Nos amábamos tanto.
[Pedro]
¿Y qué sucedió?
[El Lobo]
Bueno, fue una noche de invierno. El invierno es muy duro aquí, amigo. La tomé entre mis brazos, era tan linda, era tan dulce, era tan tierna, era tan fragan- te, era tan sabrosa, no pude resistirme.
[Pedro]
Entiendo, la hizo suya.
[El Lobo]
No, me la comí. Estaba riquísima. Pero estoy arrepentido. Me falta el amor.
[Pedro]
¿Y no probó con otra?
[El Lobo]
No, en esta región no hay mujeres bellas.
[Pedro]
No crea, amigo. La hija de los Rojas es una muchacha muy atractiva. Y muy ar- diente, ¿verdad muchachos?
[Lugareños]
Si.
[El Lobo]
Bien, ahora debo irme. Disculpe si no le pago.
[Pedro]
No, no, está bien. ¿Desea algo más?
[El Lobo]
Si, devuélvame uno o dos parroquianos para el desayuno.
[Relator]
El Lobo echó a andar por el bosque en dirección a su madriguera. Pero otra som- bra atravesaba la espesura. Era Caperucita, escuchaba a su paso el aullido de los animales.
[Lugareños]
¡Potra! ¡Yegua! ¡Diosa! {Y demás barbaridades}
[Relator]
Era la muchacha más hermosa de la región. Sus cabellos eran suaves y renegri- dos.
[Locutor]
Peluquería "El Renegrido", abierta las veinticuatro horas, también atendemos por el zaguán.
[Relator]
Su boca era perfecta.
[Locutor]
¿Boca perfecta? Dentaduras postizas "El Tarascón", nuevas y usadas.
[Relator]
Sus ojos eran dos luceros.
[Locutor]
Señor Mirola, si su ojo de vidrio está cachuzo, óptica "Lucero" se lo cambia en el acto, y no le sale un ojo de la cara.
[Relator]
Caminaba tentadora a la luz de la luna, balanceando sus caderas.
[Locutor]
Pan dulce "Morete", para chuparse los dedos.
[Relator]
Hasta que en un claro del bosque sucedió lo inevitable. La bella y la bestia se encontraron.
[Caperucita Roja]
Perdón, señor, ¿voy bien para la granja del molino? Me temo que he perdido el camino.
[El Lobo]
Yo también, le aseguro. Hace muchos años que perdí el camino, pero no me impor- ta, como no voy a ninguna parte no corro el riesgo de extraviarme.
[Caperucita Roja]
Oh, que cosas tan grandes dice usted.
[El Lobo]
Para impresionarla mejor. Voy a presentarme. Yo soy... El Lobo.
[Caperucita Roja]
¿Supone que voy a gritar?
[El Lobo]
Hágalo si quiere. No me molesta.
[Caperucita Roja]
Descuide, no me asusto tan fácilmente.
[El Lobo]
Caminemos entonces.
[Caperucita Roja]
¿Por qué no? Es una hermosa noche y un hermoso bosque.
[El Lobo]
Y una hermosa... mujer.
[Relator]
El Lobo y Caperucita se tomaron de la mano y se internaron en la espesura. Así anduvieron un buen rato.
[El Lobo]
Oh, no, ahí están otra vez esos chicos. ¡Hola Hansel! ¡Hola Gretel! ¡¿Han en- contrado ya el camino de su casa?!
[Hansel]
Aún no. Esos malditos pájaros se han comido las migas de pan que utilizabamos como señal.
[El Lobo]
¡Pues lo siento mucho, niños! ¡Buena suerte! Pobrecitos. El padre los abandonó. Un borracho, ¿comprendes?
[Caperucita Roja]
La vida es cruel en el bosque.
[El Lobo]
La vida es cruel en todas partes. {Sonido de ronquido}
[Caperucita Roja]
Oh, pero, ¿que es eso? ¿Una fiera?
[El Lobo]
No, es la bella durmiente. Solo despertará cuando un príncipe se acerque a be- sarla.
[Caperucita Roja]
Pues con esos ronquidos no habrá príncipe que se atreva.
[El Lobo]
De todos modos aquí no hay príncipes, así que no tenemos ningún problema.
[Caperucita Roja]
Oh, mira esa pequeña casita. Alguien está cantando.
[El Lobo]
Si, son esos malditos enanos. Viven en concubinato con esa niña que ganó el concurso de belleza. ¡Pero basta de cuentos! Quiero decirte algo. En realidad no. Lo que necesito es besarte.
[Caperucita Roja]
¿Besarme?
[El Lobo]
Si, besarte. Y también amarte. Sé que eso es lo que buscas. Por eso andas por el bosque. Las muchachas que andan solas por el bosque solo desean una cosa.
[Caperucita Roja]
Yo siempre ando sola. En todas partes.
[Canta Caperucita Roja]

Yo anduve en el bosque de la vida
Y conozco la espesura de la peor desolación
No sé si he confundido mi camino
O si acaso mi destino es no saber a donde voy
???????????????????????????
Que ayude a soportar la oscuridad
Pero la ????? es traicionera
Y al final siempre me espera
La soledad
Sepa que mi vida es una celda oscura
Donde vaga el corazon
Sueños adheridos, lobos del dolor
Fantasmas de mi desesperación
Cuentos infantiles sin mis ilusiones
Que siempre terminan hoy
Nosotros dos somos solo sombras
La antesala del adiós


[El Lobo]
Quiere decir que debemos separarnos.
[Caperucita Roja]
Si, lo siento. Por favor, indíqueme como llegar hasta la granja del molino.
[El Lobo]
Muy fácil, tomas la ruta treinta y seis, en la rotonda de Alpargatas tomas la uno, vas a llegar a la entrada de La Plata, ahí le das derecho por la siete hasta llegar a Plaza Italia, vas a encontrar una diagonal, bueno, por esa no, toma la siguiente, haz diecisiete cuadras y ahí pregunta de nuevo, ¿me has en- tendido?
[Caperucita Roja]
Si, creo que si.
[Relator]
El Lobo, astutamente le había indicado el camino más largo. Y mientras Caperu- cita recorría los meandros de las rutas nacionales, él tomaba por un atajo y llegaba rápidamente a la granja del molino. A la casa de la abuelita. {Sonido de golpes en la puerta}
[Abuela de Caperucita Roja]
Ay, ¿quién vendrá a molestarme? Ya no se respeta ni a una pobre anciana. ¿Quién es?
[El Lobo]
Eh, soy, eh... Clark Gable.
[Abuela de Caperucita Roja]
Ohhhh, Clark Gable. Mi actor preferido. Adelante, lo amo desde hace setenta a- ños.
[El Lobo]
Bueno, con permiso, señora.
[Abuela de Caperucita Roja]
¿Desea tomar algo? ¿Comer algo?
[El Lobo]
Si, a usted.
[Abuela de Caperucita Roja]
Oh, si, cómame por favor. Así, cómame así señor Gable. Así me gusta que me co- man.
[Relator]
Sí. El señor Gable, quiero decir, el Lobo, se la comió. Se la comió toda. Luego se puso las ropas de la abuela y se metió en la cama para esperar la llegada de la nieta de Clark Gable, quiero decir, de la nieta del Lobo, es decir, bien, ustedes entienden.
[Caperucita Roja]
¡Abuelita! ¡Abuelita! ¡He llegado! Maldita vieja. ¡Aquí te traigo esta canasta!
[El Lobo fingiendo la voz]
Oh, si, que es lo que traes en la canasta.
[Caperucita Roja]
Traigo...
[Locutor]
Pebetes, figazas, milonguitas, panadería "El Cuernito". Panadería "El Cuerni- to", atendida por la mujer del dueño.
[Caperucita Roja]
Y además traigo...
[Locutor]
Un frasco de loción colonia "¿Quién fue?" en sus tres distintos hedores. "¿Quién fue?", el aroma que acusa.
[El Lobo fingiendo la voz]
¿Me has traído los medicamentos?
[Caperucita Roja]
Si, te he traído...
[Locutor]
Laxante instantáneo "Excuse me". Laxantes "Excuse me", para no perder tiempo en esfuerzos inútiles.
[El Lobo fingiendo la voz]
Oh, muchas gracias querida. Muchas gracias. Acércate.
[Caperucita Roja]
Abuelita, cada día estás más parecida a Clark Gable. Que orejas tan grandes tienes.
[El Lobo fingiendo la voz]
Pues, para oirte mejor.
[Caperucita Roja]
Y que nariz tan grande tienes.
[El Lobo fingiendo la voz]
Bien, p-p-para olerte mejor.
[Caperucita Roja]
Y que ojos tan grandes...
[El Lobo]
Basta, abreviemos.
[Caperucita Roja]
Muy bien, lo diré. Que boca tan grande tienes.
[El Lobo]
¿Es necesario que diga... para qué?
[Caperucita Roja]
No, está bien, lo he comprendido todo.
[Relator]
Sí, el miserable Lobo procedió a ingerir a Caperucita Roja. Pero justamente en ese momento acertó a pasar por ahí un leñador.
[Leñador]
Oh, ¿que es eso? Sordos ruidos oir se dejan de la casa de la vieja. Iré a ver que sucede.
[Relator]
Rápido como el rayo, el leñador derriba la puerta y penetra en el humilde re- cinto.
[Leñador]
¡Horror! ¡Clark Gable! ¡Y se ha comido a la abuela!
[El Lobo]
No soy Clark Gable. Soy la abuela.
[Leñador]
¡Oh! ¡La abuela se ha comido a si misma! Sin embargo algo me dice que usted no es la abuela. Usted es... usted es...
[El Lobo]
Dígalo. ¡Dígalo!
[Leñador]
¡El Zorro!
[El Lobo]
¡No imbécil! Soy el Lobo.
[Leñador]
Lo mismo da. ¿Así que el Lobo se ha comido a Clark Gable? Pero, ¿y ese capuchón encarnado? ¡Es de Caperucita! ¡Tu eres Caperucita Roja y te has comido a tu a- buela y a Clark Gable!
[El Lobo]
Basta, imbécil. Has lo que tienes que hacer. Tu y yo sabemos como termina este cuento.
[Leñador]
El destino es fatal como la flecha.
[El Lobo]
Pero en las grietas está Dios, que acecha. Se supone que tienes que abrirme el vientre con un hacha.
[Leñador]
Lo haremos a mi manera. Hace tiempo he sido cirujano, ¿sabes? Pero no ganaba suficiente, entonces me hice locutor. Una cuestión de... "Feeling", ¿entiendes? Te abriré la panza. Toma, muerde esto.
[El Lobo]
¿Como dices?
[Leñador]
Que muerdas esto.
[El Lobo]
¡¿Eso?!
[Leñador]
No, eso no. Esto.
[Relator]
Con mano firme y precisa el locutor, quiero decir, el leñador, abrió la panza de Clark Gable, quiero decir, del Lobo. En ese momento, alertados por un chabón que nunca falta, empezaron a llegar todos los habitantes de la región y ante los ojos de la enorme concurrencia comenzaron a salir de las entrañas del Lobo todas sus víctimas.
[Lugareño]
¡Oh, miren, es Caperucita Roja!
[Leñador]
¡Correcto!
[Lugareño]
¡Oh, y esa es la abuela!
[Leñador]
¡Correcto!
[Lugareño]
¡Y ese es Perrot! ¡Y ese es Clark Gable! ¡Y Virginia Woolf! {Sonido de asombro}
[Relator]
El cuento llega a su fin. Fue un feliz domingo. El leñador se casó con Virginia Woolf, Caperucita se casó con el Lobo, la abuela se casó con Clark Gable, la madre con Perrot, Susana Giménez se casó con Huberto Roviralta. Si ustedes fue- ran niños les diría que todos fueron felices para siempre, pero no fue así. En la vida, nadie es feliz para siempre.
[Leñador]
¡Correcto!

Emitido el 22/07/94 en el Sindicato del Seguro y transmitido por Radio Conti- nental.
Invitado especial: Jorge Formento
Laboriosamente desgrabado por Diego Papic.




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