Publicacion en Internet
Por Fernando Bonsembiante





¿Se imaginan poder publicar lo que queramos, sin censura, sin pagar, sin editores, y para un público potencial de toda la humanidad? Por ejemplo, ¿se imaginan lo bueno que sería poder tipear la lista de CDs que tenemos y ponerla a disposición del mundo, para que un tipo en Tahilandia o en Andorra pueda pedirnos prestado Abbey Road, de Los Beatles?
¿O publicar un folleto presentando nuestro nuevo partido político, aunque tenga sólo tres afiliados y uno de ellos sea nuestra abuela de 89 años? ¿O publicar nuestra poesía, genial e inspirada, aunque todos lo que la oyeron hasta ahora digan que es insoportable? ¿O que todo el mundo conozca la verdad de que existe una conspiración de extraterrestres disfrazados de martilleros públicos que pretenden dominar el mundo?
Todos los que intentaron publicar cosas así descubrieron que existe una gran conspiración que intenta evitar a toda costa que la verdad, el arte o los medios para la liberación de la humanidad sean divulgados. El establishment pone trabas de todo tipo, especialmente económicas. Publicar una revista cuesta mucho esfuerzo y dinero, y hay que lidiar con distribuidores, quiosqueros, imprenteros, y todo tipo de personajes que tienen su propia idea sobre lo que es comercial o no. Un programa de radio, incluso en las FM alternativas, cuesta dinero. Ni que hablar de la televisión. Los diarios están en manos de corporaciones enormes que no se preocupan por el individuo, todos sabemos eso. El cine, es propiedad de Hollywood. La industria discográfica hace rato que vendió su alma al diablo. Las editoriales publican solamente a sus amigos. ¿Qué nos queda para difundir nuestras ideas, subirnos a un banquito en la calle y gritarle a los que pasan? ¿Cómo se va a enterar el mundo de que existimos?
Por suerte, existe Internet. Publicar una página de WEB, en algunos lugares, es gratis para estudiantes universitarios, en otros es gratis para los usuarios de determinados proveedores, y es barato (de $50 a $300 mensuales) para el resto de la gente. Internet tiene millones de usuarios, todos posibles lectores nuestros. Para un usuario es lo mismo consultar una página de Argentina que una de Suiza, no importa de donde llame. Esto es indudablemente una gran oportunidad.
Hablando seriamente, podríamos decir que Internet es el gran democratizador de la cultura. Cualquier persona de cualquier parte (con acceso a internet, obvio), puede gritar su verdad al mundo y asegurarse de ser escuchado. Por eso mismo el gobierno de los Estados Unidos se apuró a aprobar la ley que regula la publicación de ciertas cosas en la red, en contradicción a su propia constitución que proteje la libre expresión. Porque es fácil evitar que ciertas cosas se sepan si podemos presionar a pocos miles de medios masivos, bien identificados, pero si cualquier persona de cualquier parte del mundo puede comunicarse con millones de usuarios de la red, a bajo costo, y sin control, es una invitación al caos, la anarquía, o, lo peor de todo, a la libertad personal. Si la gente está informada libremente corre el peligro de que se le ocurran ideas. No es de extrañarse, por lo tanto, que el 'poder establecido' esté preocupado por esta posibilidad y tome medidas para protejer a los ciudadanos de ellos mismos.
En efecto, ya existen lugares en Internet dedicados a difundir ideas 'peligrosas', o por lo menos, ideas condenadas al olvido por ser poco comerciales, porque 'no son interesantes', porque irritan a determinados grupos, o simplemente porque nadie se quiere molestar en publicar. En la red podemos encontrar organizaciones anarquistas, a los Zapatistas mexicanos, con declaraciones del Subcomandante Marcos, gente que lucha por la legalización de las drogas, o a la misma ORP (o alguien que se hizo pasar por ellos). Hay lugar para artistas underground, que exponen sus obras a través de la red, hay lugar para todas y cada una de las preferencias sexuales que se nos puedan ocurrir, mas algunas que jamás se nos hubiesen ocurrido. O, más prosaicamente, podemos encontrar jóvenes (o no tanto) expresando sus ideas sobre música, deporte, técnica o política, sin censura y sin presiones comerciales.
Desde la psicodelia hasta la extrema derecha, desde lo absolutamente inútil hasta lo imprescindible, todo cabe en esta red.
En Futuro vamos a empezar a informar a nuestros lectores sobre esos lugares, con nombres tan estrafalarios como www.churrasco.com, www.colgado.com, www.paranoia.com, www.desk.nl, etcétera, o de organizaciones telemáticas como The Cult of the Dead Cow (El Culto de la Vaca Muerta), L0pht, o La Vanguardia.




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