El mapa

Por Fernando Bonsembiante


Habia una vez un pueblito en suiza que tenia pasion por los mapas. Todos sus habitantes pasaban sus horas libres dibujando mapas, de su casa, de su ciudad, de Londres, de Paris, del mundo. Un dia, el intndente de la ciudad decidio que el pueblo, cuna de los mejores cartografos del mundo, necesitaba un mapa. Pero no cualquier mapa. El mejor mapa del mundo. Designo un grupo de los mejores dibujantes, los mejores topografos, los mejojes geografos, y los puso a trabajar, con presupuesto ilimitado. Un mes despues, el lider del equipo aparecio con un mapa como nunca se habia visto. Los colores, la caligrafia, la precision. Pero el intendente inmediatamente se dio cuenta de un error fatal. Faltaba la casa de su abuela, que quedaba a pocos kilometros del pueblo. Mirandolo mas de cerca, tambien faltaba la ubicacion de todos los buzones del pueblo, faltaban los itinerarios de los vendedores callejeros. Y si seguia mirando, estaban todas las casas pero no las habitaciones dentro de las casas, estaban los caminos pero no la ubicacion de las señales de los caminos.

En un arranque de furia, rompio el mapa en mil pedacitos multicolores, y los tiro por la ventana de su oficina, y el mapa que antes habia parecido el mas perfecto del mundo se convirtio en ua lluvia de papel picado. El intendente despidio furioso a la delegacion de cartografos, amenazandolos, diciendo que si la proxima vez el mapa no era perfecto, los que iban a salir volando por la ventana eran ellos.

Empezaron el trabajo de nuevo, y con cada progreso que hacian se daban cuenta de que algo faltaba. Si estaban las habitaciones de las casas, como podian faltar las cañerias? Si estaban las cañerias, tambien tenian que estar las baldosas del piso. Si estaban las baldosas, por que no poner la localizacion de los hormigueros?

Consultaron nuevamente al intendente, y la respuesta fue que perfecto significa perfecto, no mas ni menos. No podia haber un mapa en el mundo mejor o mas detallado que ese. Entonces, los cartografos decidieron aceptar del desafio. Se instalaron en un campo cercano, del mismo tamaño que el pueblo, y lo cubrieron de papel. Contrataron a la mitad del pueblo para trabajar en el dibujo y a la otra mitad para hacer el relevamiento. Al principio todo iba de maravillas. En esta escala, todos los detalles que querian incluir cabian perfectamente en el mapa de tamaño natural. Pero el esfuerzo colectivo del pueblo era enorme. Las vacas empezaron a pasar hambre porque nadie las sacaba a pastar, el granjero tenia que estar dibujando su propia granja en vez de cuidarla. Nadie hacia pan, el panadero estaba ocupado relevando los hormigueros del fondo de la casa del jefe de correos. Las cartas no salian ni entraban, los carteros estaban dibujando puentes y caminos. Pero no importaba. El intendente estaba contento. El mapa era realmente el mas hermoso del mundo. Todos los dias venian comisiones de cartografos de Paris, de Ginebra, de Nueva York, de Londres, a admirar el mapa y a aprender las tecnicas que usaban los habitantes del pueblo. Pronto, el panadero fue contratado por la National Geographic society, el granjero por la Universidad de Cambridge, los carteros por la editorial Filcar de Buenos Aires. Pronto la fama del pueblo crecio tanto que toda sociedad, instituto o empresa que se dedicara mas o menos seriamente al arte de la creacion de mapas queria tener a algun habitante del pueblo entre sus miembros. Asi que, un buen dia, el intendente, el unico que no sabia absolutamente nada sobre cartografia del pueblo, se encontro solo, y para peor, el mapa no estaba ni siquiera por la mitad.



 

Logo de Ubik World Domination