De Fabulas de Samaniego.

Felix Maria de Samaniego (1745-1801). Célebre poeta y escritor español, nacido en La Guardia (Alava).

PRIMERA PARTE:  FABULAS 1 a 10.

1- A LOS CABALLEROS ALUMNOS
   (DEL REAL SEMINARIO PATRIOTICO VASCONGADO)

Oh jóvenes amables
que en vuestros tiernos años
al templo de Minerva
dirigís vuestros pasos!

Seguid, seguid la senda
en que marcáis, guiados
a la luz de las ciencias
por profesores sabios.

Aunque el camino sea
ya difícil, ya largo,
lo allana y facilita
el tiempo y el trabajo.

Rompiendo el duro suelo,
con la esteva agobiado,
el labrador sus bueyes
guía con paso tardo.

Mas al fín llega a verse,
en medio del verano,
de doradas espigas
como Ceres rodeado.

A mayores tareas,
a más graves cuidados,
es mayor y más dulce
el premio y el descanso.

Tras penosas fatigas
de labrador mano,
con qué gusto recoge
los racimos de Baco!

Ea, jóvenes, ea;
seguid, seguid marchando
al templo de Minerva
a recibir el lauro!

Mas yo sé, caballeros,
que un jóven, entre tantos,
responderá a mis voces:
No puedo, que me canso!

Descansa enhorabuena!
Digo yo lo contrario?
Tan lejos estoy de eso,
que en estos versos trato
de daros un asunto
que instruya deleitando.

Los perros y los lobos,
los ratones y los gatos,
las zorras y las monas,
los ciervos y caballos...

Os han de hablar en verso;
pero con juicio tanto,
que sus máximas sean
los consejos más sanos.

Deleitaos en ello,
Y con este descanso
a las serias tareas
volved más alentados.

Ea, jóvenes, ea;
seguid, seguid marchando,
al templo de Minerva
a recivir el lauro!

Pero... qué! Os detienen
el ocio y el regalo?
Pues escuchad a Esopo,
mis jóvenes amados.
 
 

2- EL ZAGAL Y LAS OVEJAS

Apacentando un joven su ganado,
gritó desde la cima de un collado:
-Favor; que viene un lobo, labradores!
Estos, abandonando sus labores,
acuden prontamente,
y hallan que es una chanza solamente.

Vuelve a llamar, y temen la desgracia.
Segunda vez los burla. Linda gracia!
Pero, qué sucedió la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera.

Entonces el Zagal se desgañita,
y por más que patea, llora y grita,
no se mueve la gente escarmentada,
y el Lobo le demora la manada.

Cuántas veces resulta de un engaño
contra el engañador el mayor daño!
 
 

3- EL JABALI Y LA ZORRA

Sus terrible colmillos aguzaba
un Jabalí en el tronco de una encina,
la Zorra, que vecina
del animal cerdoso se miraba,
le dice: -Extraño el verte,
siendo tú en paz señor de la bellota,
cuando ningún contrario te alborota,
que tus armas afiles de esa suerte.

La fiera le responde: -Tengo oído
que en la paz se prepara el buen guerrero,
así como en la calma el marinero,
y que vale por dos el prevenido.
 
 

4- EL PESCADOR Y EL PEZ

Recoge un Pescador su red tendida
y saca un pececillo. -Por tu vida!
-Exclamó el inocente prisionero.-
Dame la libertad! Sólo la quiero,
mira que no te engaño,
porque ahora soy ruin: dentro de un año
sin duda lograrás el gran consuelo
de pescarme más grande que mi abuelo.

Qué! Te burlas? Te ries de mi llanto?
Sólo por otro tanto,
a un hermanito mío
un señor pescador lo tiró al río.

-Por otro tanto al río? Qué manía!
-Replicó el Pescador.- Pues no sabía
que el refrán castellano
dice: Más vale pájaro en la mano?...

A sartén te condeno, que mi panza
no se llena jamás con la esperanza!
 
 

5- LOS DOS AMIGOS Y EL OSO

A dos amigos se aparece un Oso:
El uno, muy medroso,
en las ramas de un árbol se asegura;
el otro, abandonado a la ventura,
se finge muerto repentinamente.

El Oso se le acerca lentamente;
mas como este animal, según se cuenta,
de cadáveres nunca se alimenta,
sin ofenderlo lo registra y toca.

Huélele las narices y la boca,
no le siente el aliento
ni el menor movimiento,
y así se fué diciendo sin recelo:
-Este tan muerto está como mi abuelo!

Entonces el cobarde,
de su gran amistad haciendo alarde,
del árbol se desprende muy ligero;
corre, llega y abraza al compañero.

Pondera la fortuna
de haberle hallado sin lesión alguna.
y al fin le dice: -Sabes que he notado
que el Oso te decía algún recado?
Que pudo ser? -Diréte lo que ha sido:
Estas dos palabritas al oído:

Aparta tu amistad de la persona
que si te ve en el riesgo te abandona.
 
 

6- LA ZORRA Y EL BUSTO

Dijo la Zorra al busto,
después de olerlo:
-Tu cabeza es hermosa,
pero sin seso!

Como éste hay muchos
que, aunque parecen hombres,
sólo son bustos.
 
 

7- EL LEON CON SU EJERCITO

El León, rey de los bosques, poderoso,
quiso armar un Ejército famoso.
Juntó sus animales al instante:
Empezó por cargar al elefante
un castillo con útiles, y encima
rabiosos lobos que pusiesen grima.

Al oso le encargó de los asaltos,
al mono, con sus gestos y sus saltos,
mandó que al enemigo entretuviese.
A la zorra, que diese
ingeniosos ardides al intento.

Uno gritó: -La liebre y el jumento,
éste por tardo, aquélla por medrosa,
de estorbo servirán, no de otra cosa.
-De estorbo?, dijo el rey. Yo no lo creo:
En la liebre tendremos correo,
y en el asno, mis tropas un corneta.-
Así quedó la armada bien completa.

Tu retrato es León, CONDE prudente;
y si a tu imitación, según deseo,
examinan los jefes a su gente,
a todos han de dar útil empleo.
Por qué no lo han de hacer? Si hat cucaña,
Cómo no hallar ociosos en España?
 
 

8- EL HOMBRE Y LA CULEBRA

A una Culebra que de frío yerta
en el suelo yacía medio muerta,
un labrador cogió; mas fué tan bueno,
que incautamente le abrigó en su seno.
Apenas revivió, cuando la ingrata
a su gran bienhechor traidora mata.
 
 

9- JUPITER Y LA TORTUGA

A las bodas de Júpiter estaban
todos los animales convidados;
unos y otros legaban
a la fiesta nupcial apresurados.

No falta a tan grande concurrencia
ni aun la reptil ni más lejana oruga,
cuando llega muy tarde y con paciencia,
a paso perezoso, la Tortuga.

Su tardanza reprende el dios airado,
y ella le respondió sencillamente:
-Si es mi casita mi retiro armado,
Cómo podré dejarla prontamente?

Por tal disculpa, Júpiter Tonante,
olvidando el indulto de su fiesta,
la ley del caracol le echó al instante,
que es andar con la casa siempre a cuesta.

Gentes machuchas hay que hacen alarde
de que aman su retiro con exceso,
pero su obligación acuden tarde:
Viven como el ratón dentro del queso.
 
 

10- EL GORRION Y LA LIEBRE

Un maldito Gorrión así decía
a una liebre que un Aguila oprimía:
-No eres tú tan ligera
que si el perro te sigue en la carrera
lo acarician y halagan, como al cabo
acerque sus narices a tu rabo?
Pues empieza a correr. Qué te detiene?

De este modo la insulta, cuando viene
el diestro Gavilán y lo arrebata.
El preso chilla, el prendedor lo mata.
y la Liebre exclamó: - Bien merecido!
Quién te mandó insultar al afligido,
y a más a más meterte a consejero,
no sabiendo mirar por tí primero?